Cuando los trabajadores se sienten desconectados de su labor, del equipo o del propósito de la empresa, se activa lo que cada vez escuchamos más: el fenómeno del “quiet quitting”.
Según la Asociación para el Progreso de la Dirección, se refiere a empleados que hacen lo justo para que no los despidan, pero no se implican, no aportan más allá y sienten que “cumplir” es ya bastante. En entornos tóxicos, con liderazgos débiles, falta de reconocimiento o ausencia de dirección clara, emerge un equipo desactivado: ‘’zombis sin alma en la oficina’’.
Para revertirlo:
- Fomentar la escucha activa y el feedback regular.
- Activar liderazgos que inspiren y alineen valores.
- Redefinir el sentido de pertenencia y propósito del trabajo.
- Crear canales internos de mediación o reclamación para que la voz del trabajador sea oída.